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JAVIER PUIG
“Los ojos del tiempo”
“Los ojos del tiempo”, el segundo álbum de Javier y el primero que publica con Tool, nos muestra a un artista que a pesar de su juventud muestra una indiscutible claridad de ideas. Puig sabe muy bien a dónde se dirige su talento y cómo llegar a su público, a través de experiencias e historias autobiográficas o cercanas, usando su inspiración como un bloc de notas que recoge todo lo que encuentra a su lado. Sus nuevas canciones nos muestran a un artista personal e íntimo, a través de un disco marcadamente urbano que toca temas que casi todos hemos vivido de cerca alguna vez. Musicalmente, Javier se ha sentido muy a gusto con todo el proceso de producción de “Los ojos del tiempo”, un disco en el que se ha involucrado y ha participado de una forma mucho más activa y rotunda de lo que lo hizo en su primer álbum. “Creo que a medida que vas madurando en la vida, también lo hacen tus canciones, y quizá por ello mis temas resultan directos, naturales y muy frescos. Así es como me siento ahora mismo a nivel personal y profesional”, confiesa.
Otra de las grandes cualidades que dan forma al nuevo álbum, que ha sido producido por Miguel A. Forteza-Rey, es la gran autenticidad de sus canciones: “Este disco es mucho más real que el anterior, aunque también estoy muy contento con el resultado de aquel álbum, pero por ejemplo, esta vez casi no hemos usado programaciones, y todos los instrumentos que suenan son reales, sin artificios ni elementos innecesarios. Este disco es ideal para defenderlo en directo, para que el público lo viva intensamente tanto como lo disfruto yo en mis actuaciones”. Las canciones de “Los ojos del tiempo” ofrecen un apoyo musical aparentemente sencillo, usando una instrumentación bastante básica en lo que a número de elementos se refiere, pero al mismo tiempo resulta muy potente y eficaz para apoyar el mensaje de cada tema. En su conjunto, el álbum nos sorprende con un sonido fresco, natural y perfecto para disfrutarlo en directo, con una mezcla muy equilibrada de baladas y medios tiempos, apoyados por algunas canciones más rápidas e intensas.
El título del disco hace referencia a la idea de que los ojos del tiempo nunca se cierran, lo recogen todo y van siendo testigos poco a poco de los acontecimientos que dan forma a la vida. Son precisamente esos eventos los que protagonizan las canciones de Javier Puig: “Siempre escribo la letra y la música de todos mis temas, es algo que llevo dentro, y se ha convertido en un proceso muy natural para mí, casi tanto como respirar. Pienso mucho en las cosas que me ocurren, en las personas que pasan por mi vida, y en recuerdos, relaciones y sueños que me gustaría cumplir. Tarde o temprano eso acaba reflejado en mis canciones”. Como buen autor, no tiene ni un horario ni un sistema rígido para crear su música: “A veces surge antes la melodía, a raíz de un gesto, una idea o un pensamiento, y a continuación le añado la letra. Otras veces sucede justo lo contrario, se me ocurre una frase y la música llega después. En la música lo mejor es dejarse llevar por el momento, pero siempre teniendo muy claro que lo más importante es ser uno mismo. La sinceridad y la transparencia en los sentimientos son la mejor cualidad para llegar a los demás”, afirma.
Afortunadamente para todos los que disfrutamos con la buena música, el destino quiso que Javier cambiara el mundo del deporte por el mundo artístico. Nacido en Barcelona, su familia siempre había vivido de cerca la pasión por las motos. De hecho, Javier llegó a formar parte del equipo de jóvenes promesas de la Federación Española de Trial, y pasó dos años compitiendo a alto nivel. En 1986 llegó a ser Campeón de España de Trial y consiguió un gran número de trofeos adicionales, alcanzando otro de sus mejores momentos en 1989, cuando se convirtió en Campeón de España de Trial Senior-B. Tras un desafortunado accidente, pasó más de un año recuperándose y se refugió en el mundo de la música para superar aquella etapa tan dura a nivel personal y profesional.
Tanta fascinación sintió Javier por la música que compaginó sus estudios de Ciencias Económicas con tres cursos de solfeo y armonía en el Aula de Música Moderna de Barcelona. Ya casi a mediados de los noventa, decidió dedicarse de lleno a la composición y a desarrollar su carrera como intérprete. En 2004 publicó su primer álbum, “Quizás mañana”, en el cual ya mostraba unas indudables cualidades para ofrecer al público canciones aparentemente sencillas en su composición pero muy eficaces a la hora de mostrar sus sentimientos e inquietudes. El primer tema de aquel álbum, “Me da igual”, se convirtió en una declaración de principios que mostraba hasta qué punto Javier se ha convertido en un experto a la hora de desarrollar buenas melodías y un pop-rock contagioso que llega arropado por historias cercanas y muy directas.
Nunca es fácil -ni recomendable- comparar a un artista con otro, ni siquiera para intentar buscar un origen a su estilo o a su forma de componer. Con Javier Puig resulta aún más difícil, porque al menos en la música española no abundan los compositores e intérpretes que se sumergen en sus sentimientos y que plasman sus emociones con tanta intensidad y claridad. Una de las estrellas favoritas de Javier es, sin embargo, Bruce Springsteen, de quien admira su capacidad para crear grandes temas y su impactante presencia en el escenario. También es un buen seguidor de otros grandes mitos del pop, y probablemente de muchos de ellos ha heredado la capacidad de comunicación que ofrecen sus canciones. No en vano, “Los ojos del tiempo” recorre todo tipo de temas, desde las situaciones personales difíciles (“Doce meses”) o la sensación de vacío que tanta gente experimenta alguna vez (“Mi amiga Soledad”), pasando por el enamoramiento más intenso y bello (“Me tiembla el alma”) o el nacimiento de un nuevo ser (“Un nuevo corazón”).
Como todo cualquier segundo álbum, “Los ojos del tiempo” destaca como el disco de consolidación de Javier Puig, un artista que a pesar de su juventud ofrece una marcada solidez en sus mensajes. Pero, ¿qué diferencias significativas ofrece este disco con respecto a “Quizás mañana”? El propio Javier nos lo cuenta: “Nunca me arrepiento de mis trabajos anteriores, porque pienso que cada experiencia es distinta y nos aporta algo en su momento. Me gustan mucho las canciones anteriores, pero esta vez he participado mucho más a fondo en la creación del disco, y me he expresado musicalmente con más profundidad.En este proceso he estado muy bien arropado por el productor y los musicos que han participado en el disco. También veo este disco como algo mucho más “real”, en el sentido de que todos los instrumentos que suenan son reales, y mi voz suena tal y como es. Las canciones llegan al público de una manera muy directa, como a mí me gusta, tal como si estuviera cantando para las personas que mejor me conocen. Me gusta mucho el sonido limpio que ofrece el disco, lo ideal que resulta para interpretarlo en concierto y para que la gente me conozca del modo en que realmente soy”.
La verdad es que si alguien aún no ha tenido la suerte de conocer a fondo las canciones de Javier, se sorprenderá al escuchar cualquiera de ellas. La primera sensación que nos invade es la de una gran comodidad. La voz de Javier y los tonos que ofrece, el modo en el que juega con su voz apoyado por una instrumentación transparente nos anima a sumergirnos de lleno en sus letras, como si estuviéramos acompañados por un amigo cercano. Quizá se deba al hecho de que el amor, las sensaciones, las texturas que muestran sus letras se pueden aplicar perfectamente a nuestra vida diaria. ¿Quién no se ha emocionado alguna vez al estar junto a la persona amada? ¿Quién no ha sentido la necesidad, la sed de comunicarse con los demás en un momento dado? ¿Quizá alguien no se ha imaginado a si mismo volando en busca de sus sueños? Estos son sólo algunos de los temas que dan forma a un disco sin desperdicio que se caracteriza por la evidente frescura a la que hacíamos referencia anteriormente. Esa sensación quizá se apoye en los instrumentos tan sencillos y directos que usa Javier en sus canciones: pianos, guitarras acústicas y electricas,baterias,suaves percusiones, órganos Hammon, teclados, armónicas, violines y violas, chelo… No hay demasiados artistas que apuesten por un estilo tan pulido, lleno de tonalidades y, sobre todo, perfecto para interpretar estas canciones en directo.
“A medida que iba creando los temas del disco me daba cuenta de que casi todos son ideales para disfrutarlos en concierto. Ante todo me considero un músico de directo, y el sonido acústico que tienen estas canciones es ideal no sólo para el artista, sino también para el público, porque son fáciles de cantar y de disfrutar, como cuando alguien te susurra un mensaje al oído”.
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Javier Puig opina acerca de las canciones incluidas en “Los ojos del tiempo”
1- Quiero estar contigo: “Esta es una canción que habla del presente. El pasado no se puede cambiar, y el futuro está por llegar y no lo conocemos. Se centra en esas sensaciones tan intensas que te invaden cuando conoces a alguien por quien sientes algo especial, en un estado que te gustaría que durase siempre para vivir en esa especie de nube donde todo pasa a tu alrededor mientras tú disfrutas de cada momento, de cada palabra que compartes con la otra persona. Hay que aprovechar lo que tenemos en este momento, vivir el presente dejándonos emocionar y sorprender, estando con la persona que nos ilusiona en este instante y sumergiéndonos en esa especie de enamoramiento maravilloso. El resultado es que lo único que importa es el ahora, el momento que estamos viviendo”.
2- Doce meses: “Se trata del plazo de tiempo que le di a una persona para que saliera de una situación difícil por la que estaba pasando. El tiempo corre constantemente en nuestra vida, ya sea a favor o en contra, depende de cada uno de nosotros, es parte de un proceso muy complejo. Pienso que si alguien es capaz de cambiar, todos podemos hacerlo. Lo importante es llegar al final y superar las dificultades. Musicalmente, esta canción surgió muy rápidamente, en un proceso en el que apenas hubo dificultades. Lo primero que compuse fue la melodía de la armónica, que es una parte que me gusta especialmente de este tema”.
3- Mi amiga Soledad: “Se desarrolla a partir de la sensación de vacío que te inunda cuando llegas a una casa en la que nadie te espera. La soledad nos hace fuertes, pero estoy convencido de que vale la pena estar con alguien. La protagonista es una persona muy cercana a mí, y por eso la canción es muy especial. En cuanto a ritmo, es un tema más rápido que la mayoría de las canciones del disco. Todas las voces que puedes escuchar al fondo las he grabado yo, lo cual puede sorprender un poco, pero el resultado ha sido una experiencia genial”.
4- Los mil nombres de María: “Este tema viene a explicar, entre líneas, la vida de 3 o 4 Marías a las que conozco. En el fondo la idea es que aunque una persona cambie de nombre sigue siendo la misma.Habla de mi primo y su novia a los que les deseo lo mejor. Es una canción muy especial para mí. Musicalmente me gusta el sonido de los violines, que le aportan una magia única y un sonido muy fresco. Lo veo como un tema ideal para escucharlo en el coche”.
5- Puedo volar: “Esta balada también formaba parte de mi disco anterior, pero en esta ocasión ha sufrido algunos cambios y suena mucho más actualizada. Expresa un sentimiento que nos lleva a soñar, a una búsqueda intensa y al deseo de conseguir lo que siempre has querido. Tiene una letra algo idealista. El mensaje que podemos obtener es que es perfectamente posible tener los pies en el suelo y volar para alcanzar lo que aún no has encontrado. Cuando vuelas te acercas al cielo y a los sueños que siempre has deseado. Aunque parezcan conceptos bastante genéricos, lo cierto es que con frecuencia valoro este tipo de cosas. A veces voy al rompeolas de Barcelona, uno de mis lugares favoritos, y allí surgen ideas y sentimientos. Si tuviera que definir esta canción la veo como un canto a la búsqueda y a la necesidad de poner nuestras ideas en orden, algo que no solemos hacer debido al ritmo de vida que llevamos normalmente”.”Hay que tener los pies en el suelo para volar muy alto y a veces la sangre fria cuando se quiere tanto”.
6- Solos tú y yo: “Por encima de todo es una historia de amor con principio y final. Surgió casi sola, de arriba abajo. Mucha gente no lo sabe, pero la compuse para mi primo Pedro y su novia, Reyes. La toqué en directo en su boda, y les encantó a ellos tanto como a mí. Me gusta sobre todo porque, por supuesto, está muy vinculada a alguien muy cercano a mi vida, pero por encima de todo es una historia de amor que se puede adaptar a cualquiera. Estoy seguro de que al escucharla mucha gente se va a sentir identificada con la letra”.
7- Volver a empezar: “Este tema llevaba mucho tiempo durmiendo y esperando el momento de salir al exterior. Lo compuse hace tiempo, pero a la hora de incluirlo en el disco le hice algunos cambios y lo rescaté con todos los honores. Lo que quiero decir en la letra es que generalmente la gente no se toma muy en serio los sentimientos. Casi nadie escucha a quien tiene alguna inquietud interior, ni tampoco al que dice la verdad, aunque pienso que cada derrota, cada naufragio, nos sirven de algo en la vida. Cada mañana, cada segundo, es un nuevo principio. Pocas veces las cosas nos salen a la primera, pero hay que seguir intentándolo”.
8- Nos vemos en el trece: “En este caso, el trece se refiere a muchas cosas: es una fiesta de cumpleaños y también la historia de un beso que no murió nunca en su boca. Está ambientada en la fiesta de alguien, donde se encuentran muchas personas que necesitan contar a los demás sus sentimientos y sus dudas y problemas, pero también necesitan escuchar a los demás. El “trece” real es un bar que hay en la Plaza Real, en Barcelona, donde está ambientada esta historia en la que se mezclan deseos de conocer a otros y de compartir con el resto de la gente. La letra también incluye expresiones como “la sal en tu cuello”, que hace referencia a ponerle a alguien un poco de sal en el cuello para después besar ese poco de sal sobre su piel y después saborear con los mismo labios un poco de tequila,”.
9- Me tiembla el alma: “Viene a centrarse en una idea muy especial: cuando dos personas se quieren y salen a un balcón para mirar las estrellas juntos, normalmente cada uno ve estrellas que el otro no ve. La vida está llena de primeros instantes de este tipo, cuando estamos enamorados y deseamos llenarnos de la otra persona. Siempre he pensado que querer a alguien es llenar de luz las estrellas que el otro no ve. Al escuchar la letra es fácil comprobar cómo una persona tiembla de emoción al estar con alguien querido”.
10- Un nuevo corazón: “La letra habla acerca de lo que supone traer al mundo una nueva vida, apostando por un corazón nuevo y por todo lo que ello conlleva. Musicalmente es una balada que poco a poco va ganando ritmo. Empieza con una suave melodía de piano, pero va creciendo y termina con un espectacular sonido de guitarra distorsionada que se transforma en una explosión de energía. A veces pienso que esta canción en directo podría prolongarse durante varias horas, porque se presta a hacer con ella muchas cosas interesantes”.
11- Nos falta amor: “Esta canción no habla de una persona en concreto, sino de lo que supone sufrir una sensación de vacío. En la vida siempre nos falta algo para sentirnos bien del todo. A veces nos va bien pero nos falla el trabajo, la gente que hay a nuestro alrededor, o la necesidad de ser mejor persona. Todo eso son cosas que debemos cuidar. Yo le aconsejaría a la gente: “Completad vuestros vacíos, no os peleéis”, como suele decir un amigo mío. Musicalmente, ofrece un medio tiempo, con una explosión de coros formada por un interesante juego de voces al final. Esta vez han participado en los coros todos los componentes del equipo, incluyendo al teclista, el productor y los músicos”.
12- Será: “Esta es una balada que compuse con la sensación que producen ciertas canciones cuando despiertan algo nuevo dentro de ti. Siempre he escuchado mucha música, y creo que hay un momento para cada cosa y una canción para cada sentimiento. El mensaje que viene a decir la letra es que lo que tenga que ser, será, lo que tenga que ocurrir, acabará ocurriendo. Es un concepto sencillo, pero muy real”.
13- No soy uno más: “La letra resume muy bien el contenido de todo el disco, la sensación de haberme involucrado esta vez mucho más en mi trabajo. El mensaje es que nadie haría las cosas como las hago yo. Dicho así puede parecer una postura muy arrogante, pero en realidad es todo lo contrario: lo que quiero decir es que no hay dos personas iguales, todos somos únicos y abordamos las cosas de una forma diferente. Para mí, representa un canto a la singularidad, a la independencia y a la necesidad de que cada uno haga las cosas a su manera. Todos somos únicos y especiales, y es algo que deberíamos recordar cada día”. |